Medidas Desesperadas

La crisis ha sido desde su comienzo, una fuente inagotable de inspiración y noticias para medios de comunicación, tertulias radiofónicas y cualquier medio local, regional, nacional, convencional, online….

 

En mi caso, viene hoy a colación por una pregunta que, desde hace unos días ronda mi cabeza:  Cuándo la crisis arrecia, ¿cualquier herramienta de promoción (publicidad o comunicación) es buena para mi empresa?¿El Fin Justifica los Medios?.

Imagino que el empresario agobiado por los pagos, los empleados y los proveedores vendería su alma (en este caso sus valores de marca, su identidad) al diablo por conseguir que unos cuantos clientes más entraran por la puerta de su negocio u oficina, sin embargo, ¿Cómo de peligrosa puede ser una “inocente” decisión fruto de algo fortuito, cotidiano y sobre la marcha?

Volvamos por un momento al año 2005, y pensemos en el mercado en aquellos tiempos. Todo el mundo iba bien, todos gastábamos y, salvo un amigo mío cuya vocación es montar un negocio con el nombre “El Bar Más Cutre” la ambición de todo empresario era ofrecer productos exclusivos, distintos, creativos….. Y en ese momento, montamos nuestra empresa y decidimos lo que nos encumbrará o nos lapidará: en qué segmento de mercado decido estar ubicado?.¿Por qué es esto tan importante? ¿Con el tiempo uno no puede dar un giro y posicionarse en otros segmentos?. Pues lamentablemente amigo empresario NO. Cada negocio nace con una seña de identidad, que luego se va reformado o  modelando con el tiempo. Los ajustes en la imagen de las empresas son cotidianos, pero eso, un REAJUSTE no, UN CAMBIO DE MODELO.

Por ello, en una situación como la de ahora, 6 años después, nos encontramos con negocios posicionados en segmentos de mercado en crisis. La puntilla normalmente te la acaba dando la comunicación o la publicidad, en definitiva, la medida que suelas tomar en estas circunstancias, que normalmente es desesperada. Todo el mimo, el cuidado, por la imagen de un negocio que sólo con entrar ya suponía algo distinto para el cliente, de repente,… se esfuma. Y con una inocente acción publicitaria, posicionamos una joyería junto a una oferta de colchones flex, una tienda de ropa de marca con un folleto del carrefour y un restaurante con un Kebap. En definitiva, que cada negocio, como cada maestrillo, debe contar con sus herramientas de promoción propias de lo contrario suele navegar entre dos aguas, que en la mayoría de los casos, acaban por hundir el barco. Pensemos pues que el fin no justifica los medios, que nuestros negocios, deben brillar desde el principio hasta el final, con la misma filosofía, los mismos principios y, que, aunque finalmente nos venza la dichosa crisis y nos veamos obligados  a abandonar, nadie, pueda decirnos. No fuiste fiel a tu idea, no fuiste fiel a tu imagen.

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